Escuela de Padres
 

LAS FAMILIAS DE NUESTROS ALUMNOS Y ALUMNAS TAMBIÉN FORMAN PARTE DE LA ESCUELA

Las alumnas y alumnos que llegan a nuestro centro, a nuestra aula, son hijos/as, hermanos/as, nietos/as, sobrinos/as, que viven en una unidad familiar, que constituye el primer círculo y el más íntimo de relaciones personales, sociales y de aprendizaje.

Además su familia, como a nosotros y nosotras la nuestra, le ha transmitido ideas sobre concepciones culturales y religiosas, dependiendo de qué cultura sea y de qué religión sea.

Nuestro centro y nuestra aula se llena, pues, de unos modos, unos hábitos, un vocabulario, (cuando no otros idiomas), y unas actitudes, que cada uno de ellos trae, independientemente de la edad que tenga.

De ahí que el trabajo con las familias no podamos planteárnoslo únicamente como la organización de momentos de contactos y comunicación, e implicación de las mismas en el aula y en el centro. Es decir como un elemento más de la comunidad educativa, que tenemos la obligación de atender e integrar. Sino que las familias están ya en el centro, cuando cada niña y cada niño entra en él el primer día . Cuando los miramos por primera vez a los ojos y los consideramos parte de nuestra aula.

Tras estas reflexiones, sería importante analizar cómo es la situación de las relaciones que mantenemos con nuestras familias.

Como si de un historial médico se tratara, consideremos:

A) ¿Qué le pasa a la escuela con las familias?
B) ¿Qué le duele, de estas relaciones?
C) ¿Porqué cree que le duele?

Para hacer este análisis adoptemos dos puntos de vista:

•  Pongámonos en su lugar:

  • ¿Qué conocen del centro?
  • ¿Y de las personas con las que dejan a sus hijos e hijas?
  • ¿Y de lo que hacemos en él, qué proyectos, qué iniciativas…?
  • ¿Y de cómo queremos hacerlo, qué metodologías, qué forma de agruparnos, qué forma de organizarnos…?
  • ¿Saben cómo pueden colaborar con nosotros?
  • ¿Y sobre todo, qué saben de lo que creemos que hay que enseñarles?

•  Y ahora, pongámonos en el nuestro, en nuestra responsabilidad:

  • ¿Qué conocemos de ellas, de las personas que la componen?
  • ¿Sabemos qué interesen tienen, qué expectativas, qué inquietudes, qué miedos…?
  • ¿Sabemos si están de acuerdo en lo que creemos que hay que enseñarles?

•  Desde el Gabinete os proponemos algunas recomendaciones generales:

  • Nuestro centro no lo componen tantos por cientos de niños y niñas de tal o cual consideración social, familiar, cultural, simplemente, sino que son tantos por cientos de familias.
  • Que, como nuestro alumnado, cada una de ellas es única, tiene unas características, unas necesidades, unas posibilidades, unas circunstancias. Que deberíamos (estamos obligados a valorar independientemente de prejuicios y de tópicos).
  • Que como nuestro alumnado, cada una de ellas tiene valores que mostrar y que compartir.
  • Que es muy importante, que desde el primer contacto, el primer acercamiento de la familia al centro se ponga de manifiesto la necesidad de respeto mutuo, de valoración positiva y de comunicación en ambas direcciones.

Nuestro centro educativo está obligado, pues, a poner en marcha todos los recursos y a optimizar todas las posibilidades para:

•  Darse a conocer y a entender a las familias.
•  Conocerlas.
•  Acogerlas.
•  Incluirlas en las dinámicas del centro.
•  Atender sus necesidades.
•  Conseguir comprometerlas en la educación de sus hijos.

Os planteamos algunas ideas para llevar a cabo un tratamiento específico , que se adecue en cada centro a las necesidades, a las posibilidades y a las dificultades particulares. Este tratamiento está basado en la sensibilidad con que se aborden distintos aspectos y ámbitos de la organización y funcionamiento del centro.

El estilo de valoración: la valoración positiva.

•  Considerar a las familias como nuestras cómplices y no como nuestras enemigas frente a la educación de los niños/as.
•  Valorar a todas las familias por igual. Respetarlas independientemente de su estructura, nº de miembros, nivel socio-económico, religión... sin dejarnos influenciar por prejuicios y tópicos.
•  Utilizar lo que tenemos en común para cimentar nuestro trabajo conjunto.
• Escuchar sus necesidades y atender sus circunstancias para facilitar la coordinación familia-escuela sin descalificarlas a priori.
•  Valorar y respetar a las familias ante el alumnado tal como queremos que la familia actúe con nosotros y nosotras.

El estilo de comunicación.

•  Adecuar los canales, los lenguajes, los tonos... a la familia con la que nos comunicamos.
•  Cuidar la forma y el contenido de carteles, circulares...
•  Buscar un estilo cercano y “que acerque”.
• Hablar con las familias para tratar temas generales del centro: comedor, actividades extraescolares y complementarias, coordinación con otras entidades del entorno, uso de recursos, organización de campañas... y no sólo cuando sus hijos o hijas no responden a nuestras expectativas. (notas, disciplina).

La organización de los espacios y de los tiempos.

•  Ambientación y organización:

  • Las familias deben participar en la ambientación del centro. De esta manera será más fácil que se sientan identificadas con la vida del centro.
  • El ambiente debe ser acogedor, apropiado para la función de cada espacio, y para las personas que van a utilizarlos.

•  Disponibilidad de los espacios:

  • Las familias deben conocer todos los espacios del centro. La percepción de los espacios les transmite seguridad y confianza cuando dejan a sus hijos/as en el centro.
  • Nos parece que es importante para un centro contar con un espacio propio, para que las familias lo utilicen.

•  Tiempos:

  • Es imprescindible tener tiempos específicos para atender a las familias. Y adaptar los tiempos a sus posibilidades.
  • Las familias deben disponer de tiempos para utilizar las instalaciones, sólo los adultos, los adultos y los niños y niñas...

El trabajo por la mejora de la convivencia.

Las familias deben conocer a las distintas personas que trabajan en el centro, al Claustro de profesores/as, a las personas responsables del comedor, de la conserjería,… Así como al grupo aula, al que pertenecen sus hijos e hijas. Es importante que se conozcan como integrantes de ese grupo.

Hemos de contar con las familias para participar en los planteamientos que el centro se hace para regular la convivencia:

•  En la elaboración de normas, en su análisis, en su valoración, en las propuestas de modificación…
•  Deben conocer las normas del centro y del aula. Tener algún documento sencillo donde se recojan.
•  A la hora de elaborar las normas, hemos de tener en cuenta las necesidades de las familias, sus capacidades y sus posibilidades para evitar el fracaso antes de empezar.
•  En la atención a situaciones complicadas, de un grupo- aula, entre distintos implicados e implicadas. Las familias deben tener conocimiento de dichas situaciones y tener, además la posibilidad de aportar y compartir información, ideas y recursos, para atender los distintos aspectos que puedan mejorar las circunstancias.
•  En la Comisión de Convivencia, dónde poder participar en la mejora de la convivencia en el centro.

La participación.

•  Hemos de favorecer la participación de las familias. Plantearnos en qué queremos que participen realmente. Y si tenemos definida y defendida esa participación.
•  Valorar los órganos de gobierno en los que participan: Consejo Escolar, Comisión de Convivencia...
•  Las reuniones han de servirnos para compartir con ellas la vida del centro y no solamente para informarlas y cumplir con el trámite, como en muchas reuniones de principio de curso...
•  Facilitar los espacios y tiempos para la participación.
•  Escuchar realmente y considerar sus propuestas, sus críticas, sus valoraciones; o sólo nos defendemos de ellas.

El trabajo curricular en el centro.

La implicación de las familias en el desarrollo del currículo, ha de suponer, que puedan conocerlo, valorarlo, enriquecerlo con las aportaciones propias y colaborar en su desarrollo.

Compartir objetivos, contenidos, metodologías, criterios de evaluación… permite a las familias, dar opiniones, adoptar posturas a la hora de tomar decisiones, colaborar, valorar logros y dificultades.

Es importante que las familias conozcan los distintos proyectos que se llevan a cabo en el centro y se impliquen en su desarrollo.

En todos los contenidos curriculares, el apoyo y el compromiso de las familias es imprescindible y además existen otros, que difícilmente se desvinculan del modo de ser y de desenvolverse de la familia y cuyo trabajo se refuerza y se enriquece con sus aportaciones: La lecto-escritura, la animación a la lectura, El tratamiento a los medios de comunicación, la gestión del tiempo libre, la educación ambiental… es decir la educación en valores y el trabajo sobre actitudes.

Los padres y las madres en la escuela.

Considerar el AMPA como un recurso estructurado en el que los protagonistas son los padres y las madres y que tiene el derecho y el deber de formar parte de la vida de la escuela, dibujando una trenza y no dos líneas paralelas en el día a día del centro.

Valorar que no todos los padres y madres del centro, pertenecen al AMPA y que esos otros también forman parte de la escuela.

Las relaciones entre la AMPA y el centro, deben estar establecidas a partir de que compartimos, la educación de los niños y niñas y libres de otros intereses o circunstancias que no supongan enriquecer el proceso de enseñanza aprendizaje del alumnado y mejorar las relaciones personales en el centro y las relaciones de comunicación con su entorno.

A veces, además del tratamiento médico, necesitamos un tiempo especial, para recuperar la normalidad, para encontrarnos mejor, tras una mala época, en situaciones nuevas, en momentos difíciles, necesitamos períodos de rehabilitación:

Período de Adaptación ( Infantil, 3 años).

En muchas ocasiones, coincide que es la primera vez que se acercan al centro el niño o la niña y su familia.

Es importante que la entrada al centro, se ajuste a las características de los niños y las niñas de este alumnado: El tiempo de permanencia en el centro, los primeros días, el horario, la necesidad de contar con las familias los primeros días…Teniendo en cuenta, además que en muchos casos, los espacios, las entradas, las salidas, el horario, el acceso a las familias… no están adaptados. Lo que produce en las familias incertidumbres e inseguridad.

Plan de Acogida ( para todas las personas del centro)

Cada comienzos de curso, empezamos de nuevo, con lo que hemos aprendido, de lo que nos salió bien el curso pasado y de lo que no.

Tenemos que sentarnos a valorar cuál es la nueva situación, de qué recursos disponemos, qué iniciativas vamos a poner en marcha…

Conocernos, crear grupos, establecer normas… con las familias como un miembro más de la vida del centro.

Facilitar ese conocimiento y la información necesaria que acerque a las familias al funcionamiento del centro: Folletos informativos, Carteles informativos, Directorio del centro, Organigrama del centro (con fotos)…

Con especial interés a las familias que vienen de lejos, que no conocen bien el idioma, las costumbres, los modos de funcionamiento…

Y a esas familias excepcionales, que tienen un hijo o una hija con unas necesidades especiales, y que muchas veces esperan del centro, no sólo la atención a esas necesidades sino a las suyas de comprensión, de valoración…

Compromisos de convivencia.

Tras un episodio de conflicto, de desencuentro, de alteración de la convivencia en los que sus hijos e hijas se ven implicados, las familias también se ven afectadas, en muchas ocasiones no todo lo bien informadas que deberían, no todo lo bien escuchadas que deberían, y muchas veces también no todo lo responsabilizadas que deberían ser. En estas ocasiones, es imprescindible que los esfuerzos por mejorar la situación sean compartidos.

A veces no es el seno de su familia, dónde vive uno de nuestros chavales o chavalas, sino una casa de acogida, una residencia…en esta situación, hemos de estrechar las relaciones con las personas responsables de ellos o ellas, la comunicación, el intercambio de información, la cercanía el apoyo…

Traslados.

Cuando un niño o una niña, aparece en un centro, por primera vez, ya sea a principios de curso o en cualquier otra época del mismo. Hemos de atender a la situación de la que viene y no sólo a nivel curricular, sino a nivel afectivo-social. Es imprescindible acercarse a la familia, para ello. Así como contar con ella para facilitar la adaptación a la nueva situación.

La escuela de padres y madres.

Con unas relaciones entre la familia y la escuela así saneadas, la escuela de padres se convierte en un espacio y un tiempo para compartir experiencias, para aprender unos de otros.

No hemos de tener prisa en constituirla como algo artificial, que sólo llega a algunos compañeros y compañeras del claustro y a algunos padres y madres. Debe surgir como necesidad de toda la comunidad educativa y debe ser a ésta a la que dé respuesta.

Dentro de la Red de Escuelas: Espacios de Paz, muchos centros, ya se han atrevido con fórmulas distintas para el trabajo con las familias. La siguiente relación recoge algunos de estos centros, para facilitar la posibilidad de compartir estas experiencias.

APRENDEMOS TODOS DE TODOS

  • CEIP Antonio Checa. Torre del mar. Análisis de la situación (cuestionarios). Plan de Acogida. Información a las Familias.
  • CPR Torrejaral. Valle- Niza. Análisis de la situación. Cuestionarios. Participación con los recursos del entorno. Implicación de las familias.
  • CEIP Stma Trinidad. Sierra de Yegüas. Información a las familias. El Libro viajero. Taller de Cuentacuentos. Madres en el aulas.
  • CEIP Ntra Sra de Gracia. Málaga. Comunicación con las familias. Otra escuela de padres y madres: Charlas con café.
  • CEIP Francisco de Goya. Málaga. Actividades con padres y madres.
  • CEIP El Chaparral. Mijas. Las familias en clase.
  • Colegio EL Tablazo. Nerja. Día de los abuelos y abuelas. Diario de la Paz.
  • CEIP Juan García. Viñuela. Grupos de debates con padres.
  • CEIP Benyamina. Torremolinos. Convivencia con familias.
  • CRA Cortijo del Cerro. Vva de la Concepción. Trabajo con familias inmigrantes.
  • CEIP Antonio Machado. Marbella. Participación en campañas. Programa de radio.
  • CPR Mariana Pineda. Cerralba- Zalea. Libro de presentación, del Proyecto Escuela: Espacio de Paz.

 

Gabinete de Cultura de Paz
Delegación de Educación de Málaga

 
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