Escuela de Padres
 

EL NIÑO CON AUTOESTIMA BAJA

La autoestima es la valoración que uno tiene de sí mismo; interviene como un factor fundamental, que puede ser el motor que impulse al niño a triunfar en la vida y a ser feliz.

La autoestima permite al niño aceptarse a sí mismo, con sus cualidades y sus defectos, y superarse ante las dificultades.

La autoestima es susceptible al cambio; por lo tanto, es variable a lo largo de la vida. Por ello, si detectamos que el niño tiene problemas de autoestima, normalmente podremos actuar fácilmente para tratar de elevarla.

La autoestima del niño depende de muchos factores y se configura en función de las situaciones vividas y de las personas que rodean al niño. Los padres tienen un papel fundamental en la configuración de la autoestima de los niños y, muchas veces, de forma inconsciente, merman esta cualidad en sus hijos.

En el concepto de autoestima podemos destacar cinco de las áreas más importantes que facilitan la comprensión de este concepto y nos ayudan a trabajar sobre él:

-Área social: sentimientos del niño sobre las relaciones con los demás.
-Área familiar: sentimientos del niño como parte integrante de su familia.
-Área académica: aspectos relacionados con su condición de estudiante.
-Área de autoimagen: aspectos relacionados con su aspecto físico y sus capacidades físicas.

Un niño puede tener problemas en alguna de estas áreas, pero su autoestima sólo estará mermada en función de la importancia que le dé al área problemática. Es decir, un niño puede tener excelentes resultados académicos y considerarse bajito. Esto supondrá un problema, si el niño no valora sus resultados escolares, pero le concede gran importancia a su imagen física.

En ocasiones sucede que la imagen que los demás tienen de una persona no corresponde a la imagen que esa persona tiene de sí mismo. Solemos pensar que un niño con amigos, con éxito académico y con buena forma física, por ejemplo, no debería tener la autoestima baja; sin embargo puede ser una suposición falsa, ya que, como hemos dicho, todo depende de la valoración que éste dé a sus logros y fracasos.

Un niño con buena autoestima se valora positivamente y se siente satisfecho de sus logros. Ante los fracasos, sabe reaccionar, intenta superarlos e incluso logra extraer consecuencias favorables.

Características del niño con baja autoestima.

•  Tiene miedo a equivocarse.
•  Tiene dificultades para relacionarse con lo demás.
•  Busca constantemente llamar la atención.
•  Se encuentra desmotivado y desilusionado.
•  No se siente valorado por el resto de los niños.
•  No suele sentirse satisfecho con sus logros.
•  No valora sus capacidades.
•  Se centra en sus fracasos.
•  Se bloquea ante los problemas.
•  Expresa sentimientos de forma negativa: “no puedo hacerlo”, “nadie quiere ser mi amigo”, etc.

Actitudes de los padres que debilitan la autoestima de los niños.

•  Las críticas constantes. Es mejor decir a lo niños lo que deben hacer, en lugar de lo que NO deben hacer. Por ejemplo: “No seas tan desordenado y no dejes siempre la mesa sin recoger ” Vs “Recoge la mesa, porque, si no, todo parecerá que está desordenado”. Hay que evitar las frases negativas constantes, tales como: “eres un desastre”, “no tienes vergüenza”, “eres un guarro”, etc.
•  La indiferencia. Hay que considerar las opiniones del niño e incluirle en las conversaciones.
•  La sobreprotección. Hay que dejar al niño que actúe por sí mismo.
•  Las comparaciones con otros niños.
•  Exigirle más de lo que pueden dar o menos de lo que son capaces.

Actitudes que fortalecen la autoestima de los niños

•  Elogiarlos cuando hacen algo bien o cuando se aproximan a la conducta deseada.
• Hacerles entender que los errores son normales, tanto en niños como en adultos, y que nos enriquecen, porque nos ayudan a no volver a equivocarnos y a valorar los aciertos.
•  Demostrarles cariño.
•  Dejarles participar en las decisiones y conversaciones de la casa.
•  Sugerirles actividades que puedan hacer con facilidad.
•  Cuando se portan mal, separar la actitud de la personalidad. Por ejemplo, evitar regañinas como ésta: “eres un desastre, un desordenado”, “así no llegarás a ninguna parte”; sería más apropiado: “no debes dejar las cosas tan desordenadas, sé que puedes intentarlo para la próxima vez, porque tú eres muy capaz”.

Cómo detectar que el niño tiene baja autoestima

El diálogo es fundamental para detectar posibles problemas de autoestima en el niño, es necesario estar atentos a lo que nos cuenta. Debemos fijarnos en lo que dice y piensa cuando habla de sus relaciones con los demás: si tiene amigos, si su relación con ellos es sana, si no es necesario esforzarse demasiado para que le incluyan en el grupo, si habla de forma objetiva de sus fracasos y de sus logros. Otras veces hablan de cómo se ven a sí mismo, de si se ven guapos, feos, buenos, etc.

Para actuar sobre la autoestima de los niños tenemos que ir poco a poco intentando enseñarles cómo afrontar las situaciones que les resultan más difíciles, a través de diferentes estrategias y estableciendo objetivos fácilmente alcanzables.

A continuación vamos a poner una serie de ejemplos de actuaciones que pueden elevar la autoestima de los niños ante problemas determinados:

  1. Cuando el niño tiene problemas para relacionarse con sus compañeros. Es un problema común en niños que tienen baja autoestima. Para ello, los padres deberán ir fortaleciendo aspectos sociales del niño. Convendría a) invitar a algún amigo a casa y proponerles una actividad divertida; b) elogiarle siempre que manifieste deseo de hacer cosas con otros niños; c) acompañarle al parque a intentar presentarle a niños de su edad; d) intentar que participe en alguna actividad escolar; e) fortalecer sus cualidades a través de elogios, etc.
  2. Cuando tiene complejos físicos. En este caso deberíamos intentar fortalecer otras áreas en las que destaque. Si el niño tiene complejo porque se ve bajito, por ejemplo, deberemos elogiarle otros aspectos como lo guapo que es, lo fuerte que es, lo bien que hace las manualidades, etc.
  3. Cuando le insultan los compañeros de clase. Intentar conseguir que los compañeros no le insulten es una tarea complicada; resulta más eficaz enseñarle al niño a ignorar esos insultos y a valorar sus cualidades. Los padres pueden intentar buscar algún plan para llevar a cabo y ayudar al niño a llevarlo a cabo para darle mayor seguridad.
  4. Cuando no participa en las actividades. En este caso podemos preguntar al niño qué actividades le gustan más hacer y por qué hay algunas que no. Si nos dice, por ejemplo, “es que las manualidades son un rollo, me parecen aburridas” , hacerle ver que los demás niños se lo han pasado bien, e intentar buscar soluciones para identificar las causas de por qué le parecen aburridas. Enseñarle a incluirse en un grupo, a preguntar: “¿puedo jugar con vosotros?”, explicarle las reglas de los juegos, elogiarle cuando participe en las actividades, etc.

En ocasiones los problemas de autoestima no se detectan con facilidad o no se solucionan de forma sencilla. En estos casos sería conveniente acudir al especialista para que ayude al niño.

 

Elena Moreno Gómez (Psicóloga)
Asociación Cívica para la Prevención

 
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